sábado, 27 de agosto de 2011

el círculo de interpretación hermenéutica

Gadamer pudo sustituir los conceptos relevantes de la hermenéutica tradicional, “alétheia”, “iluminación”, “apertura”, “ser ahí” (en Dilthey, Heidegger), por conceptos temporal-ontológicos, de su teoría del "acontecer", tal como, el concepto de la "comprensión": como un “entrar en el acontecer de la tradición”, la “aplicación de la comprensión como una prosecución de la tradición”, el “círculo hermenéutico” como un “poner en juego los prejuicios” en el modo de la “fusión de horizontes”, y por último, lo reunió con el concepto de "acontecer": como “conciencia de la historia efectual”.

Comprender en el acontecer temporal significa para Gadamer que comprender no es comprender mejor, ni en el sentido objetivo de saber más en virtud de conceptos más claros, ni en el de la superioridad básica que posee lo consciente respecto de lo inconsciente de la producción. Bastaría decir que cuando se comprende, se comprende de modo diferente.

Nosotros en tanto que seres finitos e históricos comprendemos de facto el interpretandum en cada situación de modo diferente. Es decir: siempre de un modo diferente de como fue pensado. Este sería el comprender temporal de la “fusión de horizontes” para Gadamer, de ahí que la autoridad de la tradición cultural queda en entredicho. En Heidegger y Platón el desocultamiento del ser en el pasado se ve como destrucción o torsion de esa historia. Pero en Gadamer se ve como algo diferente.

Ello está en relación con el concepto de "comprensión" en la filosofía hermenéutica, concepto que hace posible la objetividad del mundo a través del sujeto y de su historia. Es como si el existencialismo de Kierkegaard y de Heidegger se fusionasen ahora con la fenomenología del objeto, de Kant y Husserl. Estas normas que se resumen en el a priori contingente de la facticidad, junto con la “precomprensión del mundo” y el “acuerdo” social son también siempre ya reconocidas por todo ser humano finito.

Esto es propio del discurso filosófico, las necesarias presuposiciones existenciales y de reglas, es decir, que no pueden negarse bajo pena de contradiccion performativa. Pertenecen a la “preestructura” del “cotidiano ser en el mundo” (del “mundo de la vida”) en el sentido de Heidegger y Gadamer (y de las “formas de vida” del último Wittgenstein). Pero sobre todo a lo que pertenecen, según la filosofía última de Karl O. Appel, es a la “preestructura” de esa reflexión sobre la “preestructura” de “cotidiano ser en el mundo”.

Sí, porque Wittgenstein habría tenido que dar alguna respuesta a la pregunta de cómo -es decir, en virtud de qué juego de lenguaje “sano”- le es posible a él mismo “curarnos” de los juegos de lenguaje filosóficos que “discurren en vacío”. O Heidegger no habría podido reducir la comprensión del mundo, a un “acontecimiento apropiador” (Ereignis) de la historia del ser. Tendría que dar la vuelta a su propio lenguaje. Ellos mismos estaban creando otra metafísica, aunque diferente.

Los juegos del lenguaje wittgeinsteiniano son un sentido originario de esa verdad, para Wittgenstein el “juego del lenguaje” sería el origen de la condición de posibilidad de la validez de un discurso. Y éstos a su vez son posibles solamente dentro de una “forma de vida”. Pero para Heidegger el origen del pensamiento no está en un juego linguístico, sino que está en el acontecimiento del tiempo, es decir, en el acontecimiento de la formación de la “diferencia”.

Para Wittgenstein los paradigmas “inconmensurables” de la ciencia y de su posible progreso aparecen como los juegos de lenguaje, en tanto que partes de “forma de vida”, y están entretejidos con “actividades” y con formas de interpretación del mundo válidas a priori.

En Wittgenstein, el concepto wittgensteiniano de “forma de vida” es el concepto de forma de vida orientada hacia un mejor entendimiento de lo que significa la "interpretación", que deberá comprenderse no sólo como fenómeno semántico, sino sobre todo como fenómeno "pragmático" perceptible en el contexto de una forma de vida determinada. “El análisis del lenguaje es el análisis de la forma de vida”, nos dice. “Así podemos entender nuestra vida, cuyos actos componen nuestra forma de vida”.

Una "forma de vida" es siempre de alguna manera y en cierta medida una materia común. Es específicamente una forma de vida. Un individuo no puede desarrollar por sí mismo una forma de vida completamente privada, una representación del mundo y un lenguaje propios. Haciéndolo se aislaría a sí mismo de la interacción social. Es el aspecto común de la forma de vida lo que hace que la comunicación -y a través de ella, la interacción- sea posible. Este concepto por eso lo que hace es confrontarnos con el de la posibilidad de la validez intersubjetiva de las normas, y por tanto de la racionalidad e intersubjetividad de las normas.

La hermenéutica lo que abre es una “precomprensión” determinada por principios, donde la “historia efectual” de tradiciones de autoridad o contenido normativo ante este recurso le obliga a apropiarse críticamente de una historia institucional en la que la razón práctica puede reconstruirse hacia el futuro. No se trata de un realismo ingenuo que no quiere obedecer o reconocer las normas, porque la realidad tiene colores, el color es una cosa que existe, más allá de lo percibido. No se trata de ver la realidad independientemente de lo percibido, sino de percibirla, yendo más allá, con la percepción y con la tradición. Ni se trata sólo de un positivismo tampoco, que se basa sólo en un procedimentalismo y no en cuanto a contenidos de la norma.

Esto es lo que el filósofo alemán Karl Otto Apel ha llamado el principio de "autoalcance de la reconstrucción" de la metafísica y, por ende, de la historia.

Y lo es también sobre las condiciones de posibilidad de la validez intersubjetiva de la comprensión o, en general, del conocimiento, las condiciones trascendentales de posibilidad del comprender válido o no válido; pero no de todo intento humano de comprender.

Ciertamente mediante el análisis de ejemplos se puede oponer un eficaz correctivo a los prejuicios apriorísticos y las generalizaciones precipitadas de la filosofía sistemática.

Pero la pretensión específica de validez de toda proposición filosófica también de las proposiciones en que se sustenta la crítica del lenguaje o del sentido, en sí mismas no son verificables. Pertenecen a la prerreflexión del lenguaje. Ni siquiera pertenecen a una intuición o a un lenguaje pre-racional como se ha dicho, aunque pueda sostenerse así de alguna manera para entendernos. Esto es un criterio último tradicional, prerracional, es decir, de una Ética religiosa, ni se lo puede resolver en el sentido de Weber o de Popper, mediante una combinación de investigación racional de las consecuencias, despojadas de valoraciones, y una decisión valorativa irracional.

Volvamos a Heideger, para volver a ver este elemento originario en esa metáfora, que él llama iluminación, o elemento desocultador, como una vía de acceso:

El relativismo diacrónico que surge inmediatamente de la “iluminación” epocal del mundo en Heidegger, surge de la reinterpretación radicalizadora que, desde la historia del ser, sufre el concepto, relativo al “ser ahí”, de verdad como “apertura”. Estos dos grandes filósofos, tanto Heidegger como Wittgenstein, son los dos grandes destructores de la metafísica occidental o autosupresores de la filosofía, porque ésta se inventa en el vacío. No obstante, esto parece una aporía de la metafísica porque ellos mismos vuelven a construir otro lenguaje parecido. El concepto de iluminación del mundo de ocultamiento desocultador (a-létheia) podía servir como un “concepto de verdad originario” pero no obstante Heidegger lo que reconoce es que debe ser adecuado con algo previamente, y que en todo caso lo que hace este concepto es que pone en “libertad” una dimensión que precede sistemáticamente al concepto tradicional de verdad, puesto que se trata de una condición de posibilidad de los juicios o enunciados adecuados e inadecuados sobre lo ente. Pues bien las condiciones de posibilidad intersubjetiva también dependen de aquí. Lo asombroso de todo esto es que el logos pueda pensarse a sí mismo, seguimos creyendo también aquí. Que las mismas condiciones de posibilidad puedan pensarse, lo cual introduce un pensamiento autorreflexivo originario también, aunque esto vendrá después y se discutirá en la filosofia crítica de Apel y Habermas.

Con frecuencia se considera que esta caracterización -de la iluminación epocal de Heidegger- es una tergiversación, una consecuencia de un pensamiento que sigue siendo él mismo metafísico, que no entiende todavía adecuadamente el nuevo punto de vista “más allá del relativismo y del objetivismo”. Antes bien la iluminación de Heidegger se puede entender como una apertura lingüísitica del mundo que libera originariamente el horizonte de sentido para las posibles preguntas de la ciencia y los juicios adecuados o inadecuados. Y se hace patente la convergencia entre el modo de mirar hermenéutico-lingüístico de Heidegger y el analítico de los juegos de lenguaje de Wittgenstein.

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Debe influir también el concepto de "autopóieses" de los sistemas vivos y organismos, que tienden a reproducirse a sí mismos, como dicen Marutana entre otros, es la condición de existencia de los seres vivos en la continua producción de sí mismos. De esta forma hay una tendencia a pensar que siempre será lo mismo, que no puede cambiar, que se regenera y en parte así se sostienen los sistemas de legitimación y definición dogmáticas de muchos cuerpos del saber.

Y por otra parte, está lo que dice el mismo Kuhn, descubridor de los paradigmas científicos y de sus cambios y revoluciones, él mismo hacia la madurez de sus estudios abandona casi por completo el discurso acerca de los paradigmas, y restringe el concepto de revolución científica al de un proceso de especiación y especialización por el cual una disciplina científica va acotando los márgenes de su objeto de estudio, alejándose de los horizontes de otras especialidades. En este último sentido, como una forma de holismo restringido que afecta las distintas ramas del desarrollo científico, reaparece el concepto de inconmensurabilidad teórica, el único que Kuhn parece haber mantenido incólume hasta el final de sus días.

la percepción del drama misógino en Kierkegaard

Voy a traeros un ejemplo de un existencialista para que se comprenda mejor las actitudes misóginas o misantrópicas, según el caso. La percepción del drama misógino de Kierkegaard, atenazado por la fobia hacia la paternidad u horror a hacer nacer que es no querer haber nacido y tentado de abandonarse a la filia del seductor por el “instante” y salvarse de esta manera del aprisionamiento en el engranaje infernal de las generaciones, tensión que el pensador danés resolvería a través del “amor cortés” entendido como una forma de muerte en vida que es abiertamente comprensiva y hasta se diría que simpacética. Después de todo los mitos kierkegaardianos tienen en común el ser personajes “a-genealógicos” o “anti-genealógicos”, como lo atestiguan su Fausto, su Don Juan e incluso su Abraham, por no hablar de su Antígona, cuya interpretación contrasta con la cínicamente patriarcal debida a Hegel. Y en tanto que precursor no ya del existencialismo de un Sartre sino de un “nominalismo” cabría considerarlo un autor predilecto aquí.

De una lectura de Nietzsche la misoginia nietzscheana podría tener raíces más profundas que las que asoman en sus “espantosas diatribas” contra las mujeres, para decirlo con palabras de la hermana de Nietzsche, quien las atribuía a la “nefasta inspiración” de Schopenhauer: Nietzsche busca la genealogía de algo para descubrir su origen, pero en el fondo lo que hay es una misoginia. Si el sello del padre no da la legitimidad, en los orígenes está que somos nacidos de mujer, luego es una genealogía impugnada pero que lleva a una misoginia que representa, por otro lado, rasgos patriarcales. Pero sin merma de suspicacia también debemos posarnos con piedad sobre la historia de la filosofía. Así se demuestra con Sören Kierkegaard en el estudio de “la subjetividad del caballero” a la luz de las paradojas del patriarcado que hace Celia Amorós, en que el “caballero de la subjetividad” es interpretado desde la perspectiva de una crisis de legitimación patriarcal que deja al individuo en la situación del sujeto que ha de enfrentar por cuenta propia el sentido de su existencia. Los individuos abandonados de un dios, producto del relajamiento y la problematización de los vínculos genealógicos causada por la historia cada vez más degradada ya no tienen pruebas de que dios sea su padre. La misoginia kierkegaardiana inducida por el desvalimiento y no por la prepotencia da pie a que la crítica feminista de las actitudes misóginas estén exentas aquí de misandria.

jueves, 25 de agosto de 2011

romper un orden formal de prisión

Como dice Mercedes Salisachs: “Tratar de romper ciertas situaciones establecidas para llegar a convertirse en un gran equívoco. No hay más que ver la cantidad de parejas que repentinamente se consideran con derecho a rehacer sus vidas, rompiendo otras. Pocos admiten que “rehacer” se puede convertir también en un flagrante autodeshacerse.”

Puede que queriendo desnudar nuestro cuerpo y nuestro espíritu de lo que les oprime, nos destruyamos también a nosotras mismas. Que en lugar de darnos una segunda oportunidad de nacer, nos aniquilemos. Puede que al romper nuestra prisión formal, nuestros grilletes, descubramos lo que queda de nuestra carne. También nuestra naturaleza sexuada, esa dimensión irreductible de nuestra encarnación. Este gesto por liberarnos de unas normas impuestas que nos oprimen a veces nos lleva a enfermar en un orden formal. Para el libre consentimiento de las mujeres en unas relaciones amorosas y una institución matrimonial no alienadas al poder masculino, necesitamos tener una identidad positiva como personas civiles, individual y socialmente.

En Vigilar y Castigar, afirma Foucault, que hay un lenguaje interior donde la táctica no ha sido reprimir los deseos de los presos, sino obligar a sus cuerpos a significar la ley prohibitiva como su esencia, su estilo y su necesidad. Esa ley no se interioriza literalmente, sino que se incorpora, con el resultado de que se crean cuerpos que significan esa ley en el cuerpo y a través de él; allí la ley se muestra como la esencia de su yo, el significado de su alma, su conciencia, la ley de su deseo. Efectivamente, la ley es al mismo tiempo completamente evidente y totalmente latente. No obstante, Foucault pone en tela de jucio todo este lenguaje de la interiorización. "El alma es una ilusión, o un efecto ideológico", pero si existe es "en el interior del cuerpo por el funcionamiento de un poder que se impone sobre aquellos a quienes se castiga.” Pero aquí el problema es que la ley no se ha interiorizado, sino como repetición de una práctica, hasta que el poder o su lenguaje estalle de nuevo. Lo importante es que la Ley actúa desde dentro, y como se dice lo que se hace es que se ponen diques de contención.

regla de ética universal

Hoy día lo que compromete a nuestra libertad individual (lo que, por descontado, no garantiza que no continúe habiendo alienación, como tampoco garantiza que no continúe habiendo causalidad social)- sigue siendo apremiante, y lo es incluso más que nunca, en la tecnología social de nuestros días, so pena de que ésta se reduzca lisa y llanamente a “ingeniería social”. El problema por tanto no es sólo de las mujeres, también es de los hombres en su identidad y género. Pero se está poniendo la cosa de una forma que se tendrá que regular muy claramente, la protección o penalización provisional y parcial contra todas las formas de violencia pública o privada que se ejerce sobre las mujeres, lo que debe ser un objetivo que ha de estar regulado claramente en el Código Civil y Penal; así como la regulación del abuso del cuerpo femenino con fines publicitarios o pornográficos; la discriminación en la definición y el uso sexista del cuerpo, de las imágenes, del lenguaje; las violaciones, secuestros, muertes y explotación de niños.

Se trata de encontrar la fórmula jurídica para definir la vida de las mujeres como ciudadanas. as mujeres a veces no somos sino los rehenes de la reproducción de la especie, su derecho a la vida exige que afirmemos su subjetividad, sorprende que los hombres dependientes de la mujeres durante su infancia y vivos gracias a esa dependencia se permitan trastocar hasta ahí las cosas. Desde luego los hombres se apresuran a reconocer que ser madres es dedicarse a cosas materiales y no espirituales. En un increíble gesto de desconfianza se han hecho sospechosas de negarse a preservar la vida el día en que adquieran el derecho a ser ellas. Lo que quiero sentar es una regla de éticas jurídica y social, que trate con igualdad y que tenga en cuenta la subjetividad de las mujeres, como regla de ética universal.

La teoría de la argumentación racional sólo puede estar basada en el diálogo, y en el reconocimiento de éste es donde se muestra nuestra capacidad de racionalidad. Y podemos defendernos acudiendo a las herramientas de la persuasión y el convencimiento. Para ello no sólo necesitaríamos de un principio de corroboración o de inducción o como quiera que la filosofia de la ciencia le llame, sino que sería necesario un principio de “universalización”, destinado a colmar la aspiración de nuestras máximas morales, para decirlo en términos kantianos, a ser también consideradas leyes universales, o bien, a aquello que de “común acuerdo” puedan querer también los demás.

hombres y mujeres son iguales

Donde el cuerpo femenino engendra en el respeto de la diferencia, evidentemente el culto a la relación madre-hijo muestra la tolerancia femenina. Y me imagino que todo el terreno que la mujer ha ganado en la sociedad se deberá a su propia lucha y a su trabajo fundamentalmente y a su tolerancia de que ella también quiera compartirlo con el hombre. Lo que quiero decir es que vamos avanzando gracias a tolerancias de ambos géneros, también el cuerpo social patriarcal se edifica jerárquicamente excluyendo la diferencia, sobre todo ello se ha demostrado así una vez llegamos a las cúpulas organizativas de todas las empresas o instituciones.

Las dificultades de las mujeres para lograr que se reconozcan sus derechos sociales y políticos se basan en esta relación entre biología y cultura, sobre la que nunca se ha pensado lo suficiente. Rechazar hoy día toda explicación de tipo biológico -porque la biología paradójicamente, haya servido para explotar a las mujeres- es negar la clave interpretativa de la explotación misma. Ello significa también mantenerse en la ingenuidad cultural que se remonta al establecimiento del reino de los dioses-hombres, pero seguiremos hablando sobre ello. La afirmación de que hombres y mujeres están ahora igualados o en vías de estarlo se ha convertido prácticamente en el nuevo opio popular, hombres y mujeres no son iguales y orientar el progreso en ese sentido me parece problemático e ilusorio. Así en el plano del trabajo un empresario se apresurará a decir que no quiere mano de obra femenina porque es inestable o en todo caso aceptará contratar mujeres a condición de pagarles menos sin reconocer que a menudo constituyen la mejor mano de obra por su seriedad especialmente a partir de una cierta edad. Y lo que pasa es que las mujeres en vez de hacerse mujeres se hacen hombres. Es lo que exige el mundo masculino a falta del reconocimiento de la identidad femenina. El género humano debiera pensar en sus dos polos de identidad e integrar en la cultura la riqueza de sus bienes relacionados con la vida. La vida vale mucho más que todos los objetos, propiedades o riquezas que podamos imaginar.

el objeto de la sublimación

En el amor siempre hay una "sublimación" que opera la introyección de objeto libidinal dentro de la persona y la mistificación de ésta. Pero lo importante es el proceso de "encarnación" de otra cosa. En este caso sería la "encarnación" de la Ley, el vehículo que opera el transporte del objeto libidinal, por decir así. Lo importante es que el lazo amoroso no se pierda y que continúe. Reconocer que hay un objeto transgresor es como reconocer el crimen del incesto. El encierro dogmático en sí mismo.

entre vida y amor

Esto escribe Cioran que es el amor: "El amor es una cosmogonía. De ahí sus resonancias metafísicas, salvo en la expresión lírica y las vibraciones infinitamente sutiles. En el amor, lo absoluto se interpreta a sí mismo. De ahí la impresión que nos da el ser humano de ser tocado como el piano se toca siempre solo. El violonchelo o la flauta parecen instrumentos menos humanos, por el contrario, dejan aparecer las debilidades del hombre, pero transfiguradas como por una nostalgia supraterrestre. Nadie ha llevado más lejos el deseo de aniquilar sus instintos de criatura. Su total inadhesión a la creación le conduce a esa Abgeschiedenheit, ese desapego que es la condición primordial del apego a la inmortalidad. Entre vida y amor sacrifica sin dudar la primera, verificando teórica y prácticamente la dolorosa disparidad de ambos términos."

Creo que nunca he sabido ver bien el amor y dudé también pero ahora sé que ha habido sacrificio y renuncia y que todo es nobleza y exceso de celo o de prudencia.

el lenguaje como comunicación

Existe una doble posición: la del "relativista" para el que el lenguaje determinaría lo real y la del "absolutista" que simplemente invertiría esta relación. No obstante, podríamos encontrar una tercera vía: aquella que ve en el lenguaje un producto histórico y natural.El lenguaje sería un producto de la actividad humana en el mundo y, por ende, de los hechos de la naturaleza física y humana. Pero, al mismo tiempo, el lenguaje es también productor de significados y de nuevas formas humanas de actividad. Por eso no me muestro dispuesta a refrendar que los hechos de la naturaleza determinen completamente nuestro lenguaje, mientras, por otro lado, me resisto a afirmar que los hechos de la naturaleza sean en su totalidad creaciones de nuestro lenguaje.

Mientras que el lenguaje en tanto que histórico en su consideración nos pondría a salvo de cualquier veleidad absolutista, y en tanto que natural y dado que -con él- los hombres somos lo que somos y estamos hechos como lo estamos nos permitiría escapar al relativismo. Por tanto ello quiere decir que cabe una concepción intralíngüística y convencional del lenguaje pero al mismo tiempo que no es monológica sino dialógica en su concepción de racionalidad. Y entre quienes compartan las premisas de un código moral o de un paradigma científico pues siempre se podrá dialogar. De lo contrario si no podemos hacerlo racionalmente lo único que nos queda es la persuasión psicológica. Cuando decimos a alguien que algo es bueno sólo cabe que intentemos contagiar emocionalmente a nuestro interlocutor de nuestras propias actitudes o persuadirle -mediante un hábil despliegue de nuestra capacidad retórica- para que se comporte como nosotros deseamos que lo haga. Siendo así que lo importante para que exista lenguaje es que haya que decir algo a alguien y que haya comunicación.

A veces el planteamiento va más allá de la comunicación dialógica pues se intenta en último término llegar al fondo de un diálogo interno con uno mismo, y en este caso creo que debemos encontrar una vía de comunicación racional y de actitudes y hechos que podemos comparar por nosotros, por nuestra historia, biografía y por nuestra naturaleza, para no caer tampoco en un relativismo extremo.

amor como autoconocimiento

El amor es un sentimiento, mucho más, para poder definirlo me parece que es un proceso liberador, liberador también de otras formas anteriores de amor, para que pueda pervivir en él y evolucionar, ya miramos de la otra persona todo aquello que conocemos de ella y la sentimos como si tuviera un alma sutil, Maria Zambrano decía que el amor no necesita tener presente el objeto amado, y a veces hay que distanciarse de él porque así le vemos interiormente en las cosas que nos lo recuerdan y volvemos a él porque la distancia también es dolorosa. Los psicólogos dicen que el amor se olvida y dan un plazo mayormente de seis meses, pero si volvemos a recaer en esa persona, volvemos a reincidir o al mismo proceso, ante todo es porque el amor es un proceso de autoconocimiento de uno mismo y también de sacrificio y liberación, aprendemos sobre lo que es dar y recibir, entre otras cosas, y es un saber interpersonal; es esto lo que nos lleva o nos separa de las personas, la capacidad de vernos, de identificarnos amorosamente en esa otra persona, para dar significado a lo que hacemos por encima de un solo significado, para no sentirnos reducidos a uno.

los peligros de la seducción

La mujer tiene que descubrir, en el hombre, al niño que se oculta y juega al esconder. Yo no he sabido hacerlo. Porque no jugaba... Dejé caer sin fuerzas la cabeza: "Ay, tonta", me reproché serlo. El hombre ama dos cosas: el peligro y el juego. Y en la seducción está siempre implicado el juego, la mujer es ese juguete peligroso para él. A veces no hay ideales, ni estéticas, ni convicciones razonables. El amor no se razona nunca. El amor no puede nacer de una persuasión: ¿a quién, con qué palabras, con qué razones se convence al otro a que ame o por lo menos corresponda a tu amor? Violencia, deseo, exaltación, y ternura... Ah, la ternura, se me olvidaba. Pero ¿es que él era susceptible de ternura? Enseguida me reprochaba con palabras amables que me acercara tanto a él o casi que le acosara. Ese era todo su acercamiento a tientas hacia mí. Tú con tu dignidad entera y verdadera con tu candor indestructible con tu humildad impávida. Me idealizabas y te idealizo. Habría que enseñarle, desde el principio, un idioma distinto. Y eso no se improvisa. Antes llega la muerte del deseo, de la vida... ¡Por creer en los sueños! Pero si hubiese tiempo, con esa forma de ternura nos educaríamos los dos, y con ese juego y esa conversación que hemos venido teniendo. Es la emoción y el riesgo que él necesita. Y también el reposo del guerrero. El se rinde ante mí nada más, se vuelve niño ante mí después de la batalla, juega conmigo. Pero la vida se nos escapa y es lo único que tenemos, porque a veces es un juego lo que representamos y va ligado a las ataduras del miedo.


Antonio Gala, Papeles de agua

el arte de la censura

Los místicos son una excepción, pero fíjate que son escasos los poemas que han alcanzado esa belleza literaria, ya eso es un síntoma de lo limitado del tema. Sin embargo donde los textos del medievo cristiano han alcanzado una sublimidad es en el "arte de la censura", su sofisticación en el lenguaje, su forma de decorar los motivos con miniaturas o con un ritual simbólico, todo ello alcanza un culmen en la literatura hasta ahora nunca jamás alcanzado. Para el derecho canónico la institución es la "Palabra portada". Las falsas nociones claras, "aequitas", "natura rerum", "justitia", son en realidad significantes rituales llamados como refuerzo cuando falla el silogismo. La dialéctica medieval no es sino un gran Arte de la Paz que permite a la lógica pasar inadvertido hacia las contrariedades textuales, puede modular su contenido según el tiempo o la forma, ex loco, ex tempore, ex persona.

Esto ya dice algo de la manipulación también de la simbología cultural de la mujer, en el medievo, y también ahora con las técnicas más refinadas. Pues la palabra y la representación cumplen aquí una función significativa muy importante también.

es imposible saber dónde empieza la culpa

Por medio de la dramatización de la Penitencia se trata de reducir el deseo y llevar a otra parte la carga de ser culpable. Serí­a hoy necesario reconstituir esta riquí­sima fantasmagorí­a donde reina la mujer occidental. Es un tema que hoy dí­a depende más de la propia argumentación racional y de la forma cómo nos relacionamos los individuos. Lo que antes eran técnicas medievales ahora desde la democracia son técnicas participativas en que todos nos vemos inmersos. Hoy es imposible diferenciar dónde empieza el goce o la culpa pues es un trabajo de individuación pero no obstante aunque nos pongamos a dialogar y a construir la realidad desde nosotros mismos, no hemos de eludir el compromiso que hay con el pasado, las formas diferentes de socialización y de control institucional que desarrolla el estado por medio de la sociedad y el libre mercado.

el mecanismo culpable y su explotación

Las técnicas que hoy se utilizan son diferentes a las prácticas cultas medievales, pero la ritualización está presente. Antiguamente se capturaba el deseo, sobre todo, a partir de la confesión, de una política de confesores, diría yo, la confesión asegura la casuística y ahí está siempre el sujeto y su deseo. Por eso en la edad media se desarrolló un manual sobre la doctrina de la Penitencia en que se especificaban los castigos, los diferentes grados de delitos y la clasificación de los pecados, de una forma compleja y detallada. Hoy día no es necesario el procedimiento de la confesión para asegurar el rito institucional, pero hay otros procedimientos en que podemos decir, a través de las técnicas de la captura publicitaria por una alta restricción del deseo y del sentimiento de culpa, que siguen presentes.

La "mujer", en su simbología, en los tratados de la Edad media era conminada a los infiernos, erigiéndola primero en el objeto del deseo, por exteriorización culpable y que había que evitar, de ese modo en el momento de la confesión el sujeto se capturaba. Son técnicas refinadas del lazo institucional que sirven al poder y al sujeto para mantener la creencia de pertenencia entre sí. Volvamos pues a la confesión, a su forma de hacer para descargar el doble fardo al penitente: el goce-de-más del que la doctrina sobre el pecado detestable ha operado la sustracción y el aumento de angustia unida a la acusación del culpable. Por el momento haré mención a la literatura fantasmática que asocia desde las tradiciones más antiguas el poder y las falsificaciones demoníacas con el abuso sexual, tanto de las mujeres como de los hombres. El tema es inmemorial: "Dios castiga la lubricidad de las mujeres haciendo que engendren monstruos"; del mismo modo se dice "los demonios recogen el semen (doctrina del esperma frío) de los hombres sucios, blandos (alusión a la masturbación) y lúbricos, que se manchan ya sea en sueños, ya sea provocándose ellos mismos".

Si nos atenemos a la literatura canónica que tiene por objeto definir el Derecho en uso, cualquiera de los numerosos tratados cultos pone en evidencia que lo importante y lo inicial para la confesión es el lugar donde se encuentra la represión del goce. Esta materia aparentemente abandonada en la actualidad lo es solamente porque ha sido trasladada a otros mecanismos de expresión latente pero continúa su mecánica a través de las clasificaciones con un alto grado de precisión y perfección lógica sobre la casuística. La mujer, como sujeto, por eso muchas veces no ha podido jugar sin poder salir de esta realidad, de hecho hoy día juega porque puede confesar su goce y al mismo tiempo confiesa su culpa, a través de técnicas mucho más refinadas si cabe. Lo importante es descubrir como el buen orden y el lazo del deseo institucional están presentes aquí en esta misma confesión de la culpa.

el arte de la técnica institucional y la casuística

Hay que admitir que el arte de la guerra de Sun Tzu puede atraer y servir, aprovechar cuando está el enemigo dormido o cuando está débil o cogerlo por sorpresa. Pero hoy día con los adelantos técnicos que tenemos hay otra formas mucho más efectivas. Sobre todo aquellas técnicas que sirven para explotar el sentimiento culpable. Y sigo con esto de la culpa porque hay en este blog también algunos maestros que saben usar esta técnica del sentimiento culpable o de la culpa, como buenos juristas que son, y porque todo esto quien como maestra bien lo pergeñó fue la Escolástica medieval, siempre remitiendo hacia una buena ciencia de la Penitenciaría. Lo que pasa es que aquí hay quien está remitiendo constantemente a esta ciencia penitencial, derecho penal o de la casuística penal, pero se olvida, porque hay ingenuidad en ello, creo, de una buena casuística. Para eso hay otros modelos, aquí hay quien los usa muy bien, pero también adolece, yo le dije que de encierro dogmático, efectivamente se le notaba muy bien; pero es que también hay ingenuidad yo creo; usamos estas técnicas bien sin saber para qué sirven; la publicidad las usa todos los días.

El único efecto que tienen es saber captar la atención del ciudadano y sobre todo de su deseo, de capturar su deseo, de modo que él elija efectivamente estar ahí; pero lo que quiero decir cuándo más efecto tuvieron es cuando se captura el deseo mediante la represión de un goce, entonces surge el sentimiento de culpa y el sentimiento culpable. Quién hace esto muy bien, no hace falta decirlo, está todo el día aquí hablándonos de lo mismo, se inventa casuísticas, pero la atención mayor está puesta ahora en que han vencido y parece que ya no le produce más que una fiebre que compensa para seguir viviendo, porque esto es como algo adictivo. Las técnicas que hoy se utilizan son diferentes a las prácticas cultas medievales, pero la ritualización está presente.

Antiguamente se capturaba el deseo, sobre todo, a partir de la confesión, de una política de confesores, diría yo, la confesión asegura la casuística y ahí está siempre el sujeto y su deseo. Por eso en la edad media se desarrolló un manual sobre la doctrina de la Penitencia en que se especificaban los castigos, los diferentes grados de delitos y la clasificación de los pecados, de una forma compleja y detallada. Fíjate en eso sí que son maestros los escolásticos, ellos aseguraban así la obediencia y el sistema estable. Hoy día no es necesario el procedimiento de la confesión para asegurar el rito institucional, pero hay otros procedimientos en que podemos decir, a través de las técnicas de la captura publicitaria por una alta restricción del deseo y del sentimiento de culpa, que siguen presentes.

Hoy todo se hace mediante la captura publicitaria. Lo importante es ver como se juega con la creencia y con la culpa. Y cómo el poder es el que construye esta especie de tiranía de represión por el goce, de esta forma se juega con una imaginería popular y se cala el corazón de la gente. Esto ni Sun Tzú sabría, porque su técnica es de guerra, es decir, el engaño está presente pero por otros medios más rústicos. Esta materia aparentemente abandonada en la actualidad lo es solamente porque ahora se utiliza otra casuística de una gran precisión y perfección lógica, pero el mecanismo es el mismo, se juega con el deseo. Esa gran perfección lógica está en la ciencia, en todo lo que se logifica, para atraer la conciencia con su exactitud y orden.

Y sobre todo con la imaginería de la mujer, porque es que a mí también en el momento en que en este blog se me puso a juicio, es cuando parecía que todo el mundo tenía atención sobre mí, o sobre el blog; y entonces parecía que algo se dilucidaba. Pero esta casuística acerca de la mujer es la que mejor está relacionada desde una mitología popular con la captura del deseo; todos caemos en sus redes, está en el Antiguo y Nuevo Testamento con paralelismos claros (la decapitación de varones por parte de mujeres), pero con un simbolismo muy diferente, las historias de Judith y Holofernes y, por otro lado, la de Salomé y Juan el Bautista. Ambas tienen un fuerte componente sexual, aunque el mensaje que lanzan y su resolución sean muy diferentes. Está en el mito de Adán y Eva, sobre nuestros orígenes. Pero está en muchos más sitios, en los Tratados teológicos sobre todo. Esto lo ha estudiado Pierre Legendre, en quien me estoy basando, catedrático de la Sorbona, por ejemplo, en “La araña herética” (Haereticus araneus) que es un tratado teológico contra los protestantes, compuesto por el jesuita belga Jean David. En él el error= el horror sexual, el herético sigue siendo sin escapatoria presa de los animales lúbricos. La “mujer”, en su simbología, en los tratados de la Edad media era conminada a los infiernos, erigiéndola primero en el objeto del deseo, por exteriorización culpable y que había que evitar, de ese modo en el momento de la confesión el sujeto se capturaba.

Son técnicas refinadas del lazo institucional que sirven al poder y al sujeto para mantener la creencia de pertenencia entre sí. Son técnicas refinadas, pero hoy están ahí también de otra manera, porque lo que se pretende es captar el sentimiento culpable de otra manera, y todo para perpetrar la sumisión, que es en definitiva lo que se pretende al final. Hoy día no sólo se juega con el sentimiento culpable, sino que también se juega con el poder de confesar el goce, porque la confesión es otro sistema de captura. Lo importante es descubrir como el buen orden y el lazo del deseo institucional están presentes aquí en esta misma confesión de la culpa. Y si el Vaticano y el dólar, dos símbolos que nacieron en 1929, están en crisis, es lo mismo, porque de lo que se trata es de que todos puedan confesar sus culpas, y eso es lo que ha hecho Gross, el mayor bonista mundial de banca privada, parecía que confesaba pero lo que ha hecho es mantener su sumisión a ese sistema una vez más, por la captura de su deseo. Y es que de este mundo es casi imposible salirse, todos tenemos que renocernos en él, en algún espejo.

ética argumentativa y pretensiones universales de validez

La filosofía analítica del lenguaje hoy día pone el énfasis en la “intencionalidad” de lo que quiso decir el sujeto comunicante, más que lo que dijo realmente, de ahí que se diferencie entre un lenguaje ilocucionario y un lenguaje perlocucionario, donde lo relevante estaría en la reacción que queremos provocar en los demás (Austin y Searle, sobre todo). Y tambien se puede analizar así en el llamado ultimo Wittgenstein y después con el actual filósofo alemán Jurgen Habermas en tanto a esa lógica se la llama lógica de la argumentación o teoría crítica de la razón también, que sería una “lógica pragmática” -más bien que sintáctica o semántica formal- y que se ocuparía de determinar en qué estriba la “capacidad de convencimiento” (Triftigkeit) de los argumentos en orden a la obtención de un consenso discursivo. Por “argumento” habría ahora que entender la base o justificación que nos motiva a reconocer como satisfecha la pretensión de validez de dicho juicio, tanto si éste consiste en un aserto como si en un precepto. Por tanto es muy necesaria la argumentación, cosa que a los científicos o matemáticos les cuesta a veces, pues todo lo miden como si fuese el resultado de una operación, y es necesario la explicación de los motivos que dieron lugar a la base del establecimiento de nuestras premisas. Se trata de principios universales de validez porque sus pretensiones de validez son efectivas para todos los componentes de un discurso a los que les afecta dicha pretensión y porque todos ellos acepten dichas premisas, su veracidad,, la corrección lógica del proceso y la inteligiblidad de sentido, así como una correción moral, de dirigirse hacia un fin moral de consenso.

usos culturales de la más elemental cortesía

Desgraciadamente nuestras culturas están habituadas a destruir todo lo concerniente a la vida en sus conquistas. Una forma de salir de esta atmósfera cultural consiste ciertamente en educar de forma distinta, respetar esos usos culturales que a menudo responden a la más elemental cortesía no perjudicaría a la economía de la sexualidad masculina.

el género gramatical debe entrar en el léxico

No creo que la solución sea tampoco “neutralizar” la sociedad ni el género gramatical, lo que supone abolir la diferencia entre las subjetividades sexuadas y excluir poco a poco la sexualidad de la cutura. La connotación positiva del masculino viene desde el momento en que los hombres se apropiaron del poder de lo divino, el hombre se convierte en dios y se da un padre y una lengua, el logos, y esto se convertirá en la verdad totalizadora. Sois vosotros quienes teneis que demostrar que sois padres, que sois más potentes que las mujeres-madres, que sois capaces de engendrar el marco de la cultura. Y para no ser traicionados en ese poder todo lo que tiene valor está relacionado con un imaginario cultural de su genero gramatical. Como vemos, tenemos razón, pero en todos nosotros está el poder de cambiar esta economía de poder y por supuesto convertirlo no en algo neutral, sino que el género femenino y masculino debe entrar en el léxico y demostrar su valor relativo, su pertenencia a una sintáxis.

Abolir el género gramatical sería una considerable vuelta atrás, lo que es urgente es restituir a hombres y mujeres iguales derechos subjetivos, donde iguales quiere decir diferentes pero con igual valor o equivalentes en los sistemas de intercambio.

el mundo afectivo entre mujeres

Viendo una pelí­cula de Almodóvar, "Tacones lejanos", ésta es una de las primeras que el director hace en que vierte algo de la relación de amor y odio tan fuerte que existe entre madres e hijas. Sin embargo este mundo afectivo entre mujeres está muy mal entendido. En cambio cuando se trata de la relación entre padre e hijo todo está representado y protegido por el poder institucional y existe un amor más noble y una serie de lazos culturales y de parentesco que definen lo que se llama la genealogí­a patriarcal. Estos lazos amorosos entre el padre y el hijo están autorreferenciados a través de la cultura humana, tienen un gran valor, aunque no están exentos de conflictos dentro de ellos pero existen medios pací­ficos de arreglo y solución. Todo esto es de lo que está falta la mujer de crear, ella cree en su independencia pero no tiene un poder afectivo que la defina consigo misma y con relación a la madre está negada, tendrán que pasar generaciones. Lo que digo puede parecer exagerado pero alguien debe tomar conciencia.

representación subjetiva y de la autoafección

Mucho de lo que hay no es una identidad nuestra querida sino la que es querida por otros, por los sistemas de intercambios, y en tanto somos en esencia equivalentes y humanos, tampoco hay que buscar una diferencia en todo. Pero en estas referencias, en torno a la representación subjetiva y de la autoafección sí creo que debemos avanzar si queremos terminar con el maltrato, y hay lagunas pendientes. Hoy se vende a través de la imagen también el lenguaje y todo, y no es cosa secundaria. Son medios de producción como pueden ser otros. Por tanto hay que tratar con ellos.

Hablo de la representación del cuerpo propio y de los afectos humanos. Tema del que poco he sacado en positivo. Y que siempre permanece inculto. Y que lo resolvemos casi por omisión siempre. Es decir como si no existiera, para ellos no tiene valor o si lo tiene es secundario. No quiero personalizar en nadie. Para ellos solo tendría valor en tanto afecta a la genealogía masculina, al problema que hablaba al principio de generación y de valor institucional y social. Aquí es donde está el verdadero conflicto afectivo en el hombre. Y la mujer no ha sabido entrar de lleno aquí, antes lo hacía por el matrimonio y ahora que se han liberalizado las relaciones ella queda como algo que tiene un valor secundario. Sólo en las relaciones entre madres e hijas se podría encontrar un valor de autorreferencia para ella misma. A veces parece ingenuo pero es realista, en realidad esto es lo que dice Virginia Woolf en "Un cuarto propio", la mujer debe empezar por aspirar a su independencia económica y también debe tener un cuarto propio.

permanecer en un perpetuo acto inculto

Lo que no podemos esperar desde la pasividad es que las cosas evolucionen. Más aún esta realidad que está lejos de la vida, arrancada de sus raíces corporales, de su relación con la vida, se convierte en algo mortífero, como ya diagnosticó Freud al hablar del privilegio cultural de la pulsión de muerte. Sólo expresa denegación, y permanece en un perpetuo paso al acto inculto, en un artificio, no constituye un verdadero estatuto cultural humano. Así es como concebimos la relaciones humanas, en un perpetuo acto inculto.

Tal vez lo que le molesta a un posible interlocutor es el mundo de los hombres, y no el de las mujeres, por eso, esa rivalidad. Tal vez ya no sea posible que vuelvan a existir los modelos que tuvimos de referencia cuando niños, ese modelo protector de la familia y al mismo tiempo eficiente en su trabajo y en la sociedad. A lo mejor esa antigua seguridad hemos tenido que cambiarla por la seguridad personal, por el individualismo con que nos protegemos de los demás. Tal vez en eso sí­ hemos ganado, pero ya no es lo mismo. Quizá hemos ganado en autonomí­a, esa seguridad la hemos llevado al terreno personal, pero no logramos comunicarla a los demás. Se nos va de las manos. Es cierto que si se crea una rivalidad entre géneros opuestos, eso quiere decir que se está más cómodo ahí,­ que entre géneros iguales. Porque lo cierto es que una persona puede tener un modelo femenino más fuerte quizá en su infancia, porque era quien le ofrecí­a el modelo que tení­a mayor valor social en este caso. Son casos especí­ficos en que la mujer es la que pone el modelo social en el hombre. Después el hombre lo desarrolla de acuerdo con ese planteamiento interiorizado pero se da cuenta que la realidad le ofrece otros modelos, que no se repiten del mismo modo igual y con estos otros puede crear una idealización subjetiva o una aspiración futura mientras, que con el otro se defiende porque le da una seguridad ya sabida.